viernes, 6 de febrero de 2009

Nostalgia

Cajas y recuerdos dentro de un furgón amplio, de puertas cerradas, de interior oscuro, de vagón repleto, eso es lo que veo alejarse por la calle de mi antigua dirección, eso es lo que vi y eso es lo que por consiguiente ahora, aquí en mi mente puedo visualizar, mi apartamento quedo vacio, solo, y con algo de ternura o tal vez lastima digo que abandonado, se que suena tonto para algunos, otros quizá sepan lo que se siente; no negare que estaba aburrido y casi fastidiado por vivir allí, que muchas beses pedí con cierto aire de poca necesidad una salida rápida y definitiva, la espera a el cumplimiento de ese “deseo” fue algo larga pero no reprimiré el sentimiento de nostalgia que me produce el hecho de que aquel “deseo” hoy se haya hecho realidad, hace pocas horas cuando aun por supuesto era de día, ese camión se llevo en su interior todas las cosas que mi ya dentro de poco ex domicilio guardaba tras la puerta de la entrada, y hace unos minutos que he salido por esta misma puerta, el remordimiento pica levemente mi cordura con una agujita de hilo recordándome las muchas cosas que en aquel lugar viví, un mundo en donde crecí y me desarrolle, me convertí en señorito, adolecente y finalmente entre los términos de “joven y muchacho” me transforme en hombre.


Los años no pasan en vano o por lo menos eso es lo que decía mi abuelita cuando aun nos acompañaba aquí abajo en el mundo de los mortales, hoy, en la cumbre de mi niñez y la aun no terminada etapa adolecente casi varonil, casi viril, casi adulta, me doy cuenta de que es totalmente cierto, fueron doce años y ahora me doy cuenta que ninguno de sus 4383 días, dejémoslo en 4400 con los días que ya han pasado de este año, ninguno de esos amaneceres, atardeceres y noches de luna llena, ninguno paso en vano; tenia seis años cuando me dieron mi propio cuarto, después de varios meses de aburrimiento y desolación, hace unos minutos cuando estuve dentro de el, aun sin salir, empecé a extrañarlo y toque sus paredes, las acaricie he hice lo que solo una vez años atrás había hecho, recostarme en aquella habitación vacía, en su suelo de madera tibia, solo que esta vez no sonreí, ni me sentí como nuevo, no, esta vez me sentí vacio, solo y al igual que esa habitación que me acogió por tanto tiempo, me sentí abandonado.


Todos los secretos de todas mis primeras veces y las frustraciones cuando en ella hable para mi mismo se quedaron haciendo un eco eterno entre sus cuatro paredes, los golpes y fracasos amorosos, las crisis económicas, los ires y venires de mi anteriormente voluble y desequilibrada sexualidad, las perezas, las ganas, las muchas derrotas y fracasos y las pocas pero gloriosas victorias, los ya no practicados y mas bien olvidados besitos de las buenas noches, todas esas cosas no se han ido, es para mi extraño el decir que permanecerán allí y se unirán a los futuros recuerdos de la niña de siete años que llegara a ocuparla por seguramente muchos años mas o muchos años menos de lo que la ocupe yo, debajo de una de las tabletas del piso deje “olvidada” una fotografía con un mensaje al respaldo, por ahora el tiempo se ocupara de hacer mis vivencias invisibles y de borrarme de las memorias que aun conocen mi nombre y que en este mismo lugar irán a olvidar.


Aquí viví los mejores y peores años de mi vida, ahora esos recuerdos harán parte de los tuyos hasta que decidas que nuestra habitación no nos deba recordar mas y al igual que yo te mudes a otro lugar.Con nostalgia, Demian Viena, propietario #1 1997—2009

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