Los años no pasan en vano o por lo menos eso es lo que decía mi abuelita cuando aun nos acompañaba aquí abajo en el mundo de los mortales, hoy, en la cumbre de mi niñez y la aun no terminada etapa adolecente casi varonil, casi viril, casi adulta, me doy cuenta de que es totalmente cierto, fueron doce años y ahora me doy cuenta que ninguno de sus 4383 días, dejémoslo en 4400 con los días que ya han pasado de este año, ninguno de esos amaneceres, atardeceres y noches de luna llena, ninguno paso en vano; tenia seis años cuando me dieron mi propio cuarto, después de varios meses de aburrimiento y desolación, hace unos minutos cuando estuve dentro de el, aun sin salir, empecé a extrañarlo y toque sus paredes, las acaricie he hice lo que solo una vez años atrás había hecho, recostarme en aquella habitación vacía, en su suelo de madera tibia, solo que esta vez no sonreí, ni me sentí como nuevo, no, esta vez me sentí vacio, solo y al igual que esa habitación que me acogió por tanto tiempo, me sentí abandonado.
Todos los secretos de todas mis primeras veces y las frustraciones cuando en ella hable para mi mismo se quedaron haciendo un eco eterno entre sus cuatro paredes, los golpes y fracasos amorosos, las crisis económicas, los ires y venires de mi anteriormente voluble y desequilibrada sexualidad, las perezas, las ganas, las muchas derrotas y fracasos y las pocas pero gloriosas victorias, los ya no practicados y mas bien olvidados besitos de las buenas noches, todas esas cosas no se han ido, es para mi extraño el decir que permanecerán allí y se unirán a los futuros recuerdos de la niña de siete años que llegara a ocuparla por seguramente muchos años mas o muchos años menos de lo que la ocupe yo, debajo de una de las tabletas del piso deje “olvidada” una fotografía con un mensaje al respaldo, por ahora el tiempo se ocupara de hacer mis vivencias invisibles y de borrarme de las memorias que aun conocen mi nombre y que en este mismo lugar irán a olvidar.
Aquí viví los mejores y peores años de mi vida, ahora esos recuerdos harán parte de los tuyos hasta que decidas que nuestra habitación no nos deba recordar mas y al igual que yo te mudes a otro lugar.Con nostalgia, Demian Viena, propietario #1 1997—2009

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