
Uno Rojo y uno Azul, tu los veras a color, yo los veré a blanco y negro, tu lanzaras el Azul, yo lanzare el mas oscuro de ellos, o mejor por que no intercambiamos los dados para que mi suerte pueda quedar en tus manos y la tuya trate de buscar horizonte en las mías, porque yo contigo no tengo nada que arriesgar, tu conmigo tienes mucho que perder, todo, ¿entonces? ¿Te le mides o el valor se te ha acabado y ahora solo reina el miedo? Ese miedo que sentí el primer día en el que te vi y supe que ya te conocía, ese miedo que sentimos cuando estamos tan cerca, tan cerca, que no somos capaces de pronunciar palabra alguna, ese miedo estupido que me pudo mas que las ganas, el sentimiento y la pasión de estar a tu lado pese a cualquier obstáculo posible. Ese miedo del que ya me he desecho pero sus secuelas siguen presentes.
Bien, vamos con la primera ronda, el azul marca 4, el negro 3, la madures de tus sueños se hicieron realidad, triunfaste en la vida y asciendes al éxito con rapidez, tienes una bella y hermosa niña y un esposo modelo, ejemplo a seguir, respalda tus pasos, y a tu espalda hace mas profundas tus huellas para que no se borren jamás, yo por el contrario me hundí en la soledad de una vida vagabunda, de mujeres, vicios y alcohol, de talentos sin explotar y sentimientos reprimidos que han llegado hasta el triste fondo de una juventud desdichada.
Vuelves a lanzar, el azul cae en 1, el negro cae de nuevo en el 3, tuviste una infancia de ensueño, con ciertas y pequeñas épocas de frustración, con problemitas de impuberta que no traspasaron la barrera de tus alegrías, ni perforaron la fortaleza de tus tristezas, salvo una que otra, pero eso ya es historia, yo por el contrario sigo en mi habitación, en medio de la nada, de la inercia, de la miseria y el olvido. Tras un 2 me muestras tus complicaciones de adolescente, tus vidas amorosas furtivas y fugases, tenaces, intensas y quizá tan apasionadas como solo tu puedes hacerlas, me enseñas mil caras, de miles y miles de personas que amaste y otros millones que te amaron a ti, porque si bien te rompieron el corazón es imposible que tu con tu belleza no hallas roto al menos, tres docenas, después de un nuevo 3 quedo solo yo y mi despojo de amor humano o lo que regularmente podría llamar corazón, ese corazón que te deje colgado en la mesita de noche cuando aun seguías dormida, ese día en el que soñaste conmigo y que con seguridad hubieras enmarcado en el almanaque de tus ilusiones si te hubiera despertado con un suave, calido y húmedo beso, pero no lo hice, simplemente te deje mi corazón y me fui, tu te despertaste eufórica de haber soñado con mi rostro, mi fisonomía y mi bondad, tan pronto extendiste las manos, las cobijas empujaron el corazón hacia la parte mas profunda del rincón mas olvidado bajo tu cama, se empolvo, se ensucio, se arrastro, se dejo envejecer y te juro que aunque sigo caminando en medio del desierto azul, buscando con una ira descomedida ese café donde me citaste hace mas de catorce meses y al cual no quise asistir, te pido que un día de estos asees tu habitación y muevas todo en ella, para que la fe de mi amor encendido, las esperanzas de mis ganas de amarte y el empeño que ahora tengo para hacerlo, toquen tu curiosidad y decidas desempolvar las cosas que hay guardadas bajo el colchón, para que lo que un día estuvo al rojo escarlata palpitando por ti una y otra y otra vez, vuelva a encenderse como un cadáver al que le han inyectado el elixir de la vida y vuelva a sonrojarse cada vez que te pongas frente a él.
Esta vez yo he tirado tres veces los dados, 7, 4 y 5 son los números que han salido, esta vez e lanzado a la suerte un ultimátum de nuestro amor inconstante, esos que botan muy temprano en las aceras cuando ni siquiera la luz del sol ha aparecido, y le he dicho a las estrellas en ese momento agonizante de su decaer, que hoy te he amado mas que ayer y que talvez mañana te amare mas que siempre, que me da envidia de la rubia inmensa que te tira los dados por que en ella has confiado mas tu suerte, que en mi ser, lugar donde la hubieras perdido por completo, si, envidia mas no celos pues con ella es evidente que estas mejor de lo que hoy hubieses podido estar conmigo.
Sin embargo pásate mañana otra vez, quizá mis manos tengan más suerte y puedan alcanzarte, o las tuyas tengan mas fe como para sacarte el corazón del pecho y dejarlo sobre la mesita de mi habitación, mientras duermo en la noche.