lunes, 23 de febrero de 2009

martes, 17 de febrero de 2009

viernes, 13 de febrero de 2009

Entre el cielo y la tierra...

En el azul del cielo descansan los recuerdos de muchas historias grabadas en mi pasado, anécdotas que viví en años que ya murieron, en tiempos que se perdieron, en memorias que seguramente han sido borradas, fragmentos de palabras y piezas de momentos… solo eso me queda ahora.

No pienso insistir en lo solo que me siento, además la soledad es circunstancial, no es bueno para el cuerpo, ni mucho menos para el alma darle tanta importancia, mas vale estar solo pero sentirse acompañado. Quisiera decir que hoy es un buen día, claro que esa seria una mentira piadosa tan inútil como el hielo en un desierto, como hundir mis depresiones en un baso de agua y bebérmelo al instante, como bañarme en lodo caliente sin quitarme la ropa; últimamente las mentiras entupidas me producen cierta incomodidad, sobretodo porque no me di cuenta de lo mentiroso que soy hasta que el reflejo del espejo me sonrió con gloria y entre susurros silentes me confeso: “te he engañado otra vez.”


Así que después de varias semanas de ira ridícula y frustraciones sin sentido, después de que la pulpa de mi rabia se ha dormido en el fondo de mi sentir, he querido subir a la terraza de mi mundo, ya que hoy lo siento mió y por fortuna de él también me siento vulnerablemente humano; he aceptado la invitación de la curiosidad a pisar esa plataforma volada al viento y sentir la corriente poderosa de un aire tan frió como solo en esa altura lo pueda yo encontrar, me he preguntado como muchos de ustedes ya lo harán, acerca de la verdad del día siguiente o las mentiras que me diré cuando despierte en el ayer, me he cuestionado a la vez que me acerco con cuidado, sobre esos tantos y numerosos secretos que esconde este mundo, sin importarme cuantos han de ser ciertos y cuantos son solo una vil y cruda falsedad ¿donde? ¿Dónde estarán escondidos? ¿Dónde estarán recluidos? ¿Hacia que parte del horizonte debo mirar para toparme con ellos?



Y de nuevo, mientras contemplo este paraíso terrenal hecho un caos de ciudad construido por el hombre, me pregunto si en verdad hay seres que puedan volar en él, sin importar la clase, la escensia o el origen, me pregunto si los demonios también tenemos alas con las cuales podamos lanzarnos al vació sin la incertidumbre de un impacto, del dolor del choque, de las heridas que no sanaran, de las cicatrices convertidas en recuerdos de aquellos secretos que nunca develamos y que aparte de todo quisiéramos desechar de nuestras memorias.


Aquí, ahora, al borde del abismo, decidiendo entre el dar dos pasos adelante o mejor uno atrás, me pregunto si al saltar descubriré algo nuevo en el vació, me pregunto si en fin de cuentas vale la pena volverme a levantar después de tantos golpes y magulladuras, me cuestiono si la fe me alcanzara para hacer que de la nada un nuevo ángel se lance a mi auxilio y me salve; o si seguramente chocare y no abra nada que pueda evitarlo, si quizá una mortal se incline y llore por mi o una tierna y dulce diabla, de esas que nunca han existido, suba del inframundo y cure mis heridas con solo un pequeño y corto rose de su piel, quizá si tengo suerte se quede a mi lado o talvez no, pero se que antes de irse me resolverá la duda que tengo en este momento, mientras pienso y admiro este inmenso panorama, me dirá que tan cierto es eso de que “entre el cielo y la tierra no hay nada oculto”

viernes, 6 de febrero de 2009

Nostalgia

Cajas y recuerdos dentro de un furgón amplio, de puertas cerradas, de interior oscuro, de vagón repleto, eso es lo que veo alejarse por la calle de mi antigua dirección, eso es lo que vi y eso es lo que por consiguiente ahora, aquí en mi mente puedo visualizar, mi apartamento quedo vacio, solo, y con algo de ternura o tal vez lastima digo que abandonado, se que suena tonto para algunos, otros quizá sepan lo que se siente; no negare que estaba aburrido y casi fastidiado por vivir allí, que muchas beses pedí con cierto aire de poca necesidad una salida rápida y definitiva, la espera a el cumplimiento de ese “deseo” fue algo larga pero no reprimiré el sentimiento de nostalgia que me produce el hecho de que aquel “deseo” hoy se haya hecho realidad, hace pocas horas cuando aun por supuesto era de día, ese camión se llevo en su interior todas las cosas que mi ya dentro de poco ex domicilio guardaba tras la puerta de la entrada, y hace unos minutos que he salido por esta misma puerta, el remordimiento pica levemente mi cordura con una agujita de hilo recordándome las muchas cosas que en aquel lugar viví, un mundo en donde crecí y me desarrolle, me convertí en señorito, adolecente y finalmente entre los términos de “joven y muchacho” me transforme en hombre.


Los años no pasan en vano o por lo menos eso es lo que decía mi abuelita cuando aun nos acompañaba aquí abajo en el mundo de los mortales, hoy, en la cumbre de mi niñez y la aun no terminada etapa adolecente casi varonil, casi viril, casi adulta, me doy cuenta de que es totalmente cierto, fueron doce años y ahora me doy cuenta que ninguno de sus 4383 días, dejémoslo en 4400 con los días que ya han pasado de este año, ninguno de esos amaneceres, atardeceres y noches de luna llena, ninguno paso en vano; tenia seis años cuando me dieron mi propio cuarto, después de varios meses de aburrimiento y desolación, hace unos minutos cuando estuve dentro de el, aun sin salir, empecé a extrañarlo y toque sus paredes, las acaricie he hice lo que solo una vez años atrás había hecho, recostarme en aquella habitación vacía, en su suelo de madera tibia, solo que esta vez no sonreí, ni me sentí como nuevo, no, esta vez me sentí vacio, solo y al igual que esa habitación que me acogió por tanto tiempo, me sentí abandonado.


Todos los secretos de todas mis primeras veces y las frustraciones cuando en ella hable para mi mismo se quedaron haciendo un eco eterno entre sus cuatro paredes, los golpes y fracasos amorosos, las crisis económicas, los ires y venires de mi anteriormente voluble y desequilibrada sexualidad, las perezas, las ganas, las muchas derrotas y fracasos y las pocas pero gloriosas victorias, los ya no practicados y mas bien olvidados besitos de las buenas noches, todas esas cosas no se han ido, es para mi extraño el decir que permanecerán allí y se unirán a los futuros recuerdos de la niña de siete años que llegara a ocuparla por seguramente muchos años mas o muchos años menos de lo que la ocupe yo, debajo de una de las tabletas del piso deje “olvidada” una fotografía con un mensaje al respaldo, por ahora el tiempo se ocupara de hacer mis vivencias invisibles y de borrarme de las memorias que aun conocen mi nombre y que en este mismo lugar irán a olvidar.


Aquí viví los mejores y peores años de mi vida, ahora esos recuerdos harán parte de los tuyos hasta que decidas que nuestra habitación no nos deba recordar mas y al igual que yo te mudes a otro lugar.Con nostalgia, Demian Viena, propietario #1 1997—2009

lunes, 2 de febrero de 2009

Amanecer


El leve silbido del viento filtrándose por las fisuras del cristal ya vencido hace varios meses me hizo abrir los ojos, hay personas que se despiertan a medianoche para ir al baño, porque tienen sed, porque algo en sus lechos les incomoda, porque tuvieron una pesadilla, porque el estrés de la vida cotidiana no los deja vivir en paz, yo solo me desperté porque ya no tenia sueño y aceptémoslo, también hay muchas personas que se desvelan por ello; sudaba muy a pesar de que hacia bastante frió y me encontraba desnudo, las sabanas estaban húmedas, las cobijas no me arropaban, simplemente colgaban de la parte baja de la cama (soy una de las pocas personas que se toma el tiempo suficiente para tenderla bien) al levantarme en medio de la completa penumbra, imagine mi habitación llena de una espesa bruma como las que muestran en películas filmadas en bosques europeos, moviéndose lentamente en el aire, formando nubes falsas a escasos centímetros del suelo, camine, el piso estaba tibio (es de madera) y algo fuera de la ventana llamo mi atención, era quizá una luz, un destello, porque no decir que fue una estrella, una sombra, un as, la verdad, no se.



Espere durante largas horas que parecían no andar, que se sentían estancadas, y cada cierto trecho bajaba la mirada esperando a que si era de mi que se escondía al menos pudiera sentir su merodeo en medio de mis descuidos, no fue así, la luz del poste seguía allí constante y el movimiento de las hojas de los árboles era algo tenue por no decir que muy normal, espere, si, espere demasiado a que apareciera y de seguro ella espero a que yo volviera a dormir, pero ni yo la vi a ella, ni ella me vio a mi, me sentí alagado dentro de la ventana, me sentí seducido por su timidez, ella quizá intimidada por mi vestimenta, que podía hacer, era media noche, además así es como me gusta dormir, me hace sentir un poco mas humano de lo que soy, un poco mas inofensivo de lo que parezco.


Aguardamos toda la noche, ella no se en donde, yo simplemente aquí, el si se había enamorado o no es una duda que no me gusta formular, es que quien me la podría responder, yo, en cambio no me pude enamorar de ella, sino hasta que de repente, victimas de la coartada perfecta, la noche murió y la oscuridad pereció en la fatalidad de su destino que la condena a ser ella misma solo en las noches y fingir entre las sombras durante la incesante luz de los continuos días, ella huyo entre la luz, mientras tanto yo decidí intentar seguirla en medio de ella. No se si llegue a alcanzarla, igual estadísticamente es lo que menos me importa, al final será solo una mas que perdí de vista, mañana será otro día y también mañana amanecerá otra vez.