
El leve silbido del viento filtrándose por las fisuras del cristal ya vencido hace varios meses me hizo abrir los ojos, hay personas que se despiertan a medianoche para ir al baño, porque tienen sed, porque algo en sus lechos les incomoda, porque tuvieron una pesadilla, porque el estrés de la vida cotidiana no los deja vivir en paz, yo solo me desperté porque ya no tenia sueño y aceptémoslo, también hay muchas personas que se desvelan por ello; sudaba muy a pesar de que hacia bastante frió y me encontraba desnudo, las sabanas estaban húmedas, las cobijas no me arropaban, simplemente colgaban de la parte baja de la cama (soy una de las pocas personas que se toma el tiempo suficiente para tenderla bien) al levantarme en medio de la completa penumbra, imagine mi habitación llena de una espesa bruma como las que muestran en películas filmadas en bosques europeos, moviéndose lentamente en el aire, formando nubes falsas a escasos centímetros del suelo, camine, el piso estaba tibio (es de madera) y algo fuera de la ventana llamo mi atención, era quizá una luz, un destello, porque no decir que fue una estrella, una sombra, un as, la verdad, no se.

Espere durante largas horas que parecían no andar, que se sentían estancadas, y cada cierto trecho bajaba la mirada esperando a que si era de mi que se escondía al menos pudiera sentir su merodeo en medio de mis descuidos, no fue así, la luz del poste seguía allí constante y el movimiento de las hojas de los árboles era algo tenue por no decir que muy normal, espere, si, espere demasiado a que apareciera y de seguro ella espero a que yo volviera a dormir, pero ni yo la vi a ella, ni ella me vio a mi, me sentí alagado dentro de la ventana, me sentí seducido por su timidez, ella quizá intimidada por mi vestimenta, que podía hacer, era media noche, además así es como me gusta dormir, me hace sentir un poco mas humano de lo que soy, un poco mas inofensivo de lo que parezco.

Aguardamos toda la noche, ella no se en donde, yo simplemente aquí, el si se había enamorado o no es una duda que no me gusta formular, es que quien me la podría responder, yo, en cambio no me pude enamorar de ella, sino hasta que de repente, victimas de la coartada perfecta, la noche murió y la oscuridad pereció en la fatalidad de su destino que la condena a ser ella misma solo en las noches y fingir entre las sombras durante la incesante luz de los continuos días, ella huyo entre la luz, mientras tanto yo decidí intentar seguirla en medio de ella. No se si llegue a alcanzarla, igual estadísticamente es lo que menos me importa, al final será solo una mas que perdí de vista, mañana será otro día y también mañana amanecerá otra vez.

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