Ya un poco mas calmado y con los sumos levitando sobre el cemento, me siento a pensar concientemente en lo que he dicho y hecho, creo que te debo una disculpa por la altanería que domina mis palabras, por el mequetrefe que llevo dentro, porque he actuado con egoísmo y pensado envidiosamente, porque a raíz de mis recuerdos no he dejado que te deshagas de los tuyos por completo, que paradójico es recordar momentos que nunca sucedieron, ilusiones pasajeras que el tiempo y mi lenta forma de actuar borraron, desvanecieron en el corredor de tus desdichas; esta es una carta en la que te pido disculpas por todo, incluso y lo escribo con algo de gracia, por aquellas cosas que jamás hice, esta es una carta con la que también te despido y discúlpame si se te hace larga, aunque se que por eso la disculpa sobra, en fin de cuentas se que te gusta leerme como si fuera un libro abierto ante tus pupilas, por favor te pido no reprocharme sino solo hasta el final, hasta que termines de leerla, después todo quedara a tu consideración o a la del viento si es que llega a ser el caso mas seguro.
discúlpame por no haberlo notado, por haberme dejado sorprender de la vida y aun mas de ti, por no haberme dado cuenta de ese calor celestial que tu alma irradiaba, por las señales que tu carita redonda me hacia al hacer gestos que disimulaban el verdadero latir de tu corazón, se que te gustaba mirarme y verme con ese brillo arrollador que llevas bajo los parpados, ese resplandor puro que despertaba un no se que en mi interior, a veces me levanto en las mañanas con el remordimiento constante del porque nunca me di cuenta de lo que significaba ese respirar matutino de tu pecho, ese abrazo diario, esa sonrisa compartida y natural que me regalabas, a veces me levanto y me siento mas solo que el día anterior, el pensar que no tendré tu compañía me produce cóleras y ataques repentinos de almohada, golpes de pecho, desolación…
Recuerdo claramente la noche en la que me propusiste tener algo contigo, había sido una noche llena de tragos, estabas algo ebria, las copas te ayudaron a hablar, yo lo único que hice fue correr, huir, escapar, que ira me da de solo recordar ese momento, de pensar que le huí a la vida, ¡me escape de ti!; si alguien me hubiera dicho que 18 meses después iba a estar tan arrepentido, jamás me hubiera asustado tanto, habría tratado de tomarme las cosas con calma, de pensar con cabeza fría y con tu ayuda me abría dejado llevar por lo que me decía el corazón, me habría dejado contagiar por tus sentimientos, por tu inmensa ilusión. Solo que me aleje, te aleje y nos distanciamos, desaparecí, tienes razón, desaparecí por ese largo periodo de tiempo y entonces empecé a extrañarte día tras día un poquito mas, las semanas corrieron, los meses volaron y inspirado por tus gritos, por mi amor acumulado, por mis ganas de saltar y volar sin alas, decidí cambiar, decidí dejar de ser ese ser antipático y asocial, decidí buscarte en medio de la luz del medio día, aventurarme en las curvas del mapa del destino y emprender una misión para alcanzarte en el camino, para tomarte del brazo y sorprenderte y decirte que siempre había querido estar a tu lado, que nunca planee apartarme de ti, que te deseaba con una pasión diferente a la que en tiempos pasados había sentido, que te quería única y exclusivamente para mi.
Solo que ya era tarde, muy tarde, me acerque con voz temblorosa y te dije una que otra cosa que saliera de la tumba de mi boca, te dije que te extrañaba, que pensaba muy de seguido en ti, que no te podía sacar de mi mente, que me pareció una estupidez no haber roto contigo la estupida regla del “si no es complicado, no es divertido, si no es divertido, no lo hagas” que en mi afán por hacer las cosas interesantes, las anude y enrede mas allá del limite de mis errores, que quería des complicar las cosas, solo que no hallaba la forma correcta de hacerlo. Hoy cierro los ojos por completo y miro con la fuerza de mi ser, hoy me respondo que no hay modo posible, que lo que hay entre tu y yo es un nudo indesatable que tu quieres desanudar a la fuerza y tirando por tu lado para alejarte de mi no lo vas a lograr. Ayer me despertaste de mi sueño de ilusión, quise decir más pero bueno, la tristeza no me dejo, el golpe fue certero y sin previo aviso, actué como un cretino y te pido disculpas también por eso.
Fueron unas cuantas palabras, pero créeme cuando te digo que me dolieron hasta el alma, no solo por lo que significaban sino por el modo despectivo en el que me las dijiste, por la ira de tu voz, por la rabia que seguramente no tardara en convertirse en odio, porque otro ha ocupado la vacante de tu corazón, porque otro se le midió al reto al que yo no fui capas, porque otro si te dio la talla que esperabas y estoy seguro que te dará aun mas de lo que has soñado, porque él con plena seguridad hará lo que yo no supe hacer en mis arrebatos infantiles de adolescente sin pantalones, llevarte a las estrellas y hacerte caminar sobre la que tu escojas para dar un paseo. Te pido disculpas por haber escrito aquel mensaje a sabiendas de que no era para mi, a sabiendas de que era a él al que le escribías, fue el ultimo y me avergüenza decir que quizá el único golpecito que di en la lucha por amarte, porque vuelvo a ratificarte de nuevo una y otra vez que soy un cobarde, que no saque las uñas cuando debía, ni siquiera ahora que estoy sufriendo y no lo haré por dignidad, si algo me ha enseñado la vida es a ser un buen perdedor, a bajar la cabeza con humildad cuando tengo que admitir que la he cagado, a aceptar mis errores y por ende las consecuencias que estos conllevan.
Ayer llegue a mi casa con ese vació en el abdomen, con ganas de llorar, de gritarle al mundo que te amo, que quiero compartir contigo lo que se suponga debamos convidar y sobre todo llegue a pedirle a Dios que no me atenué este dolor que siento adentro, que no tenga piedad, lastima, ni mucho menos sienta consideración de mi, me lo merezco por guevon, era lo que me estaba haciendo falta, otro golpe, otra desdicha falsa o verdadera, ya no importa; también llegue a entender esa extraña conexión que tu y yo tenemos, esa que bien nombraste, a decirme a mi mismo frente al espejo que nosotros somos seres distintos provenientes de mundos totalmente diferentes, que a pesar de esa distancia encontramos un punto de conexión en nuestro interior, un punto en donde tu entiendes lo que siento y yo comprendo tu sentir, esa conexión de nuestras almas, una conexión tan perfecta y armónica pero prohibida…
Ayer después de tanto tiempo, por fin recordé el lugar en donde nos habíamos visto antes de conocernos, para que mencionarlo si bien esto es una despedida, al tiempo entendí que nada de esto fue un error, ni mucho menos una coincidencia, fue el destino, el que se encargo de toparnos en el camino, solo que yo le di la espalda y lo ignore, ahora el viene ha hacer lo mismo conmigo. Ayer entendí que un ser alado como tu, que merodea los cielos luciendo un corazón tan grande y bello en el pecho y que alimenta las alegrías de todos aquellos a los que tocas jamás podrá estar unida a un ser demoníaco como yo que ha vivido errante en la vida, haciendo estragos y lastimando a las personas que mas ama por simple y llana naturaleza de su existir, ayer por fin Dios me explico que un ángel bello que profesa la integridad del ser, jamás podrá ser feliz al lado de alguien que padece síndromes de autodestrucción. Ayer, lo acepto, llore mucho, llore por ti, por mi estupida forma de ser, por lo que soy, por lo que eres y por lo que será de nosotros dos de aquí en adelante.
Ayer por fin acepte que no importa cuanto luchemos, jamás estaremos juntos, es una ley universal, entendí que Dios no me dejara tocarte, ni mucho menos besarte, que hay un limite infranqueable entre tu vida y mi existencia y que entre nosotros dos los sentimientos jamás importaran ya que nunca se convertirán en algo relevante, comprendí que yo puedo ser aquel hombre que mas te ame sobre esta tierra pero no soy el hombre que te mereces, tu necesitas algo mejor, de mas calibre, alguien que te brinde la seguridad que jamás sentiste al amarme, que te brinde la protección que siempre necesitaste y nunca te di, que te de esas caricias de las que me tendré que quedar con las ganas…
Hoy, ahora mismo, el rayo de luz en mi ventana a desaparecido y seguramente mañana no volverá, hoy el viento me ha vuelto a susurrar al oído que un hombre debe aceptar su destino y no combatir contra él, que debo aceptar con honor y bondad mi karma y padecer el mismo dolor o aun diez veces peor del que tu padeciste por mi, que nadie nos advirtió que la vida seria dificil, solo nos dijeron que valdría la pena vivirla, que antes de decirte adiós debo agradecerte todo lo que me enseñaste en ese montón de conversaciones donde nos llevábamos la contraria una y otra vez, que gracias a ti soy un hombre nuevo y mejorado, que la próxima vez que tenga la oportunidad, correré detrás del ángel que con sus alas me haga sombra en el desierto, me arriesgare y peleare por él como no lo hice por ti, me daré la oportunidad de ser feliz como ahora tu lo eres, si tuvieras idea de lo mucho que te envidio…
Le pido a Dios que los proteja a ambos, a tu familia y a la suya (y a la mía por supuesto) que les de la sabiduría suficiente para no lastimarse entre si, que siempre se apoyen y se quieran, que lo mucho o poco que tengas que vivir con él te lo vaciles frame por frame y sobre todo que un día de estos me de la oportunidad de ver ese brillo de tus ojos de enamorada cuando lo abraces a él aun con mas amor del que sentiste un día por mi (o por cualquier otro imbecil que al igual que yo te pisoteo el corazón y hasta el alma) y que a pesar del tiempo hasta ahora se esta desvaneciendo, se que me dolerá un poquito pero soy una persona de mente abierta y corazón blindado, me gusta verlo todo en perspectiva, no seré feliz pero me alegrare por ti, el día en que vuelva a ver el brillo de esos ojos color canela que jamás volverán a destellar por mi. Te deseo lo mejor, en este día en donde asumo mi derrota, en donde te digo que eres libre como siempre lo has sido, que puedes extender tus alas y seguir volando con tu mortal, tomándolo de la mano y guiándolo en el firmamento, mañana despertaras envuelta entre las sabanas como una mujer totalmente nueva y realizada, sabrás que nada es imposible, que si pudiste hacer sufrir a un demonio por no tener el privilegio de merecer siquiera los redrojos de tu cariño, podrás alcanzar cualquier cosa que te propongas, que aquel hombre se encargara de limpiar palmo a palmo cada partecita de tu corazón, que lo pulirá y lo modelara con la delicadeza y pasión que tenemos los artistas, que lo volverá ha hacer latir con vitalidad, tan fuerte que en ocasiones tendrás que resistirte a esos latidos que amenazaran con sacártelo del pecho, disfrútalo, tu mas que nadie te lo mereces.
Yo por mi parte me hundiré en el llanto, en el clamor, en las llagas de este amor imposible, subiré de nuevo y por vez consecutiva a lo alto del Montserrat, visualizando la lava en lo profundo, me arrojare a ella, al vació del calor eterno, de las llamas que no se consumen, del liquido de la muerte, del ardor incontenible de ese mar de fuego, arderé como ya lo he hecho antes, lavare mis penas con dolor, bañare mis debilidades con furias saturadas, me consumiré de punta a punta, extremo a extremo, no quedara nada de mi, dejare de existir y mañana justo cuando el sol se ponga lejano en el horizonte, el volcán hará erupción y de entre la gravedad de ese torrente volador saldrá un ave envuelta en flamas doradas, resurgiré, porque yo también soy un ave, yo también tengo alas, saldré de entre el infierno con las cicatrices de vidas pasadas que a duras penas recordare a modo de Dejavu, me elevare por encima de las nubes y le gritare al mundo entero que no soy un humano común y corriente, que tampoco soy inmortal, que si bien soy un demonio prófugo del averno puedo probarles a todos que el mal es solo mi escensia pero de ahora en adelante el bien será mi vocación, saldré de entre la ira calcinante de la tierra y me diré a mi mismo que no importa cuantas veces muera, siempre, al ocaso del día siguiente renaceré de mis cenizas, soy un Fénix, no un timador…
Y antes de saltar de nuevo desde el filo de este cráter volcánico, me despido no antes sin decirte y mas bien pedirte un favor muy pero muy especial, olvídame, olvida que una vez me conociste, o por lo menos a esta patética versión mía, olvida lo que soy y déjame volver a ser, déjame volver a conocerte y vuélveme a conocer de nuevo, solo como tu amigo, no como nada mas y si no puedes apartar la mirada de desprecio y la predisposición de mala gana y el fastidio que se que te provoco, no importa, no te preocupes, me aleje de ti durante un año, no creo que me sea imposible alejarme para toda la vida.
Yo ya lo he aceptado, tu solo vuela, vive y se feliz……………ADIOS.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Y al parecer ha terminado...
Que amargo se siente, no, no es lo amargo, es el vació, es la inercia, es ese vértigo temeroso que te invade el abdomen cuando algo se te va y sientes que será para siempre, cuando de repente en esos pequeños instantes en los que te dicen “adiós” descubres lo que estas perdiendo y quieres gritar, yo quería hacerlo, gritarte un “nooo” pedirte que no te fueras, que te quedaras aquí, a mi lado, que me dejaras mirarte con estos ojos profundos que no le muestro a nadie, que escondo en mi interior, estos ojos que un día te mataron y ahora quizá por venganza tu aniquilas. Y pregunto ¿es realmente cierto o todo esto es un montaje? ¿Te has ido realmente o me estas dando una lección? Ja, maldita sea, ¿Cómo saberlo? Si nos encargamos tan furtivamente de enmascararnos el uno al otro, de cubrirnos tras cortinas de humo, de ocultar la clase de personas que en verdad somos en el interior.
Te falto decirme “iluso” textualmente claro, OH cuanto quería que lo dijeras, cuanto quería que me lo susurraras en la cara, esa cara de imbecil que tenia en el momento, esa sonrisita como de aja, cha, cha, cha, y ¿Qué me dices de la actitud de cretino? Lo se, lo soy y ¿sabes? Una parte de mi le cree a tus palabras, solo que tu me hiciste dudar algo; te doy un consejo, si algún día tienes que volverle a decir a alguien que no sientes nada por él, que la voz no te tiemble, que la lengua no titubee a la hora de pronunciar las silabas necesarias, que tu garganta acumule toda la potencia que necesita para decir la frase con firmeza y rigidez, porque podrás decir mucho con la voz, mas aun así tu alma no miente, lo cierto es que aun me recuerdas, por ahí, en los atardeceres de marzo, en las caminatas de abril, no te niegues que lo haces, que saboreas muy de vez en cuando ese remordimiento acido de toronjil, esa fastidiosa frustración de pensar en lo que pudo ser y nunca será.
Te diré que lo que me hace pensar esto es la seguridad que tengo de saber que en este momento tienes el ratoncito en la mano y presionas con rencor el puto click para seguir leyendo, la seguridad que tengo de saber que me lees con tanta fidelidad para torturarte un poco mas, para buscar motivos inconclusos que ratifiquen un sentimiento agonizante o ser ese verdugo que por fin lo arranca de raíz. Y si, por si te interesa saberlo, si, me dolió, ¿mucho o poco? Yo diría que lo suficiente como para sentirme solo y estrellado como un huevo en el sartén, como para sentir que salte del filo del edificio sin el control en la mano y al caer choque contra el suelo. Ahora a los pocos metros lo veo, esperare prudentemente a que se me ajusten los huesos y se acomoden los músculos bajo la piel y en medio de los tendones, me levantare y aun con los ojos en el control y unas ganas enteras de recogerlo y llevármelo en el bolsillo, lo abandonare, con nostalgia, con ira, con coraje, lo abandonare a su suerte o a la mía en fin de cuentas, se quedara allí, inmóvil en el asfalto con los circuitos desajustados, esperando a que un alma curiosa lo vea y lo levante, lo tire a la basura o se lo lleve a su casa y lo repare…
Y mientras espero tirado en el suelo tu pasas no muy lejos, inclinas la cabeza y me miras con rabia de dolor “y al parecer ha terminado” te digo, tu respondes con una sonrisa hipócrita de victoria y frustración disimulada “no, esto hasta ahora esta empezando”
Te falto decirme “iluso” textualmente claro, OH cuanto quería que lo dijeras, cuanto quería que me lo susurraras en la cara, esa cara de imbecil que tenia en el momento, esa sonrisita como de aja, cha, cha, cha, y ¿Qué me dices de la actitud de cretino? Lo se, lo soy y ¿sabes? Una parte de mi le cree a tus palabras, solo que tu me hiciste dudar algo; te doy un consejo, si algún día tienes que volverle a decir a alguien que no sientes nada por él, que la voz no te tiemble, que la lengua no titubee a la hora de pronunciar las silabas necesarias, que tu garganta acumule toda la potencia que necesita para decir la frase con firmeza y rigidez, porque podrás decir mucho con la voz, mas aun así tu alma no miente, lo cierto es que aun me recuerdas, por ahí, en los atardeceres de marzo, en las caminatas de abril, no te niegues que lo haces, que saboreas muy de vez en cuando ese remordimiento acido de toronjil, esa fastidiosa frustración de pensar en lo que pudo ser y nunca será.
Te diré que lo que me hace pensar esto es la seguridad que tengo de saber que en este momento tienes el ratoncito en la mano y presionas con rencor el puto click para seguir leyendo, la seguridad que tengo de saber que me lees con tanta fidelidad para torturarte un poco mas, para buscar motivos inconclusos que ratifiquen un sentimiento agonizante o ser ese verdugo que por fin lo arranca de raíz. Y si, por si te interesa saberlo, si, me dolió, ¿mucho o poco? Yo diría que lo suficiente como para sentirme solo y estrellado como un huevo en el sartén, como para sentir que salte del filo del edificio sin el control en la mano y al caer choque contra el suelo. Ahora a los pocos metros lo veo, esperare prudentemente a que se me ajusten los huesos y se acomoden los músculos bajo la piel y en medio de los tendones, me levantare y aun con los ojos en el control y unas ganas enteras de recogerlo y llevármelo en el bolsillo, lo abandonare, con nostalgia, con ira, con coraje, lo abandonare a su suerte o a la mía en fin de cuentas, se quedara allí, inmóvil en el asfalto con los circuitos desajustados, esperando a que un alma curiosa lo vea y lo levante, lo tire a la basura o se lo lleve a su casa y lo repare…
Y mientras espero tirado en el suelo tu pasas no muy lejos, inclinas la cabeza y me miras con rabia de dolor “y al parecer ha terminado” te digo, tu respondes con una sonrisa hipócrita de victoria y frustración disimulada “no, esto hasta ahora esta empezando”
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